Ayer me compré una maquinita para hacer expresso con unas lindísimas tacitas de colores para tener el kit completo. Quería comprar una desde que me asignaron mi oficina y me di cuenta que pasaría ahí la mayor parte del día.
Hoy cuando al probar el primer sorbo de la primera taza hecha por mi maquinita, inundaron mi cabeza miles de recuerdos ligados al peculiar sabor de un buen café expresso. Y con cada trago, las imágenes y memorias se fueron haciendo más nítidas. Hasta que al final de la taza, sentía como si el tiempo no hubiera pasado y todavía estuviera ahí, parada sobre el quai de Denfert Rochereau dirección Robinson después de un largo día de stage esperando el RER B para ir a casa.
2 comments:
CUCU! Moooooooooonsieeeuurr... VOUS, vous etes degeuelasse!!!!!
Quien hubiera pensado q el Monsieur q enfermo en el autobus 195 se quedo tan grabado en nuestras mentes?
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